jueves 5 de junio de 2008

Ciudad Lunar

Lo que más se parece a las calles de Trujillo es el suelo lunar: cráteres por doquier y una arena levantisca que azota el rostro de conductores y transeúntes. Si el parecido no es muy convincente, ahí tienen las imágenes de una ciudad bombardeada: Bagdad, por ejemplo. ¿En qué se parece la Ciudad de la Eterna Primavera a ese desastre?
Somos cómplices los dos / Al menos sé que huyo porque amo / Necesito distensión / Estar así despierto, es un delirio de condenados… Los Soda Stereo ponen la nota dentro del taxi que en este momento recorre la Av. Los Incas. Es casi las once de la mañana de un día frozen y nublado. La destartalada station wagon se detiene frente a un semáforo en rojo. El chofer, un extraño de pelo largo y piel cetrina llamado Erick, tamborilea los dedos distraídamente sobre el timón al ritmo de la canción. Reina una cuasi-perfecta-tranquilidad que, repentinamente, se ve interrumpida por esa estridente sinfonía de claxons, gritos y otros ruidos, propia de la vertiginosidad con que se mueve nuestra – cada vez más – caótica urbe.
- Así que quiere ir por las calles con más huecos, ¿eh?- afirma Erick, sonriendo con una pizca de ironía.- No iremos muy lejos…
De repente, esa momentánea paz se ve interrumpida por un ligero temblor. Antes que Erick abra la boca de nuevo, el taxi empieza a bambolearse de abajo hacia arriba, de izquierda a derecha con furia incontrolable. No estamos en medio de un ataque terrorista en Irak. Ni en el epicentro de un terremoto. Estamos en Trujillo, donde se libra día a día la Guerra de los Mil Huecos. Como usted y el resto de trujillanos ya lo habrán comprobado – o mejor dicho, sufrido – las pistas se encuentran infestadas, desde hace ya varios años, por una plaga conocida como bache.
Ni siquiera el Diccionario de la Real Academia Española puede acaso describir, en toda su magnitud, el significado que tiene este bisílabo en la Capital de la Primavera. A la hora del viaje, ya sea en bus, micro, taxi, carro, moto o bicicleta, los huecos serán siempre la piedra del zapato del recorrido. Y los hay de todo tamaño (gigantescos, grandes, medianos, pequeños, minúsculos) y forma (redondos, cuadrados, rectangulares, asimétricos). Por ejemplo, el hueco por el que acaba de pasar el taxi de Erick es uno de, al menos, un metro y medio de largo y un metro de ancho, de forma rectangular.
A comienzos del 2007, el recién nombrado alcalde César Acuña Peralta, cual profeta, extendió sus brazos y anunció a los cuatro vientos que “el gran cambio” se avecinaba para Trujillo. Las apuestas y las esperanzas estaban puestas sobre la mesa. Pero, como buen político, no pudo resistirse al agridulce embelesamiento del poder absoluto, y prefirió dedicarse a otras actividades, entre ellas, su deporte favorito: el tenis – léase intercambio de acusaciones – con sus archienemigos: los apristas.
Tenemos que resignarnos a presenciar cómo estas “intrigas palaciegas” frenan cualquier intento de progreso en la ciudad. Entre la interminable lista de promesas de campaña del alcalde Acuña, destaca una que se lee como mandamiento: “No más parches en las pistas, sino todas nuevas”. Para hacerle recordar su ofrecimiento, sería una buena idea redactar una lista de las urbanizaciones, las zonas y los distritos que quejas. Empezaría así: 1) Los vecinos de la Urb. Santa María están hartos de que Sedalib rompa las pistas para hacer sus arreglos, y casi siempre, ni se preocupan de parcharlas de nuevo. 2) Las calles de la Urb. La Esmeralda, próxima al Mall Aventura Plaza, están repletas de pequeños y asimétricos huecos. 3) En la Av. América Sur, cerca del Óvalo Grau, es alarmante el estado de la vía. 4) Hace poco, un grupo de obreros de una empresa X abrió unos huecos rectangulares en la Av. Fátima, junto al colegio Claretiano… Baches, baches y más baches. Es de nunca acabar.
All we hear is / Radio ga ga/ Radio goo goo / Radio ga ga / Radio blah blah / Radio what’s new? / Radio someone still loves you… Los Queen le cantan una apología a la radio mientras pasamos cerca de la Clínica Peruano Americana. Por más que intento conversar con Erick del tema, él parece hipnotizado por la genial mezcla de los sintetizadores. Confiesa con orgullo que es súper fanático de la música ochentera. Cuando le digo que yo también, sus ojos negros y melancólicos brillan fugazmente por el espejo retrovisor. Entre comentarios que vienen y van, finalmente toma la iniciativa. Quién mejor que él, que tiene la desgracia de manejar todo el santo día.
- Si tengo suerte, y es un hueco chiquito, sólo siento un pequeño temblor en el carro. Y pasa a cada rato. Lo que más me preocupa es que se malogre la resistencia del carro, que no es mío. Pero casi siempre, los huecos son grandes o no los veo, y termino golpeándome fuerte la cabeza contra el techo o la ventana. Ya me ha pasado unas diez veces.
- ¿Nada más?.- le pregunté.
- Son tantos huecos, pero aún así, ya sé de memoria en dónde están.- ríe.
Ahora, ¿se imagina esa sensación de fastidio, que puede durar algunos segundos, multiplicada por diez? ¿Cien? ¿Mil? ¿O por el número de viajes que hace al día? ¿A la semana? ¿Al año? ¿En diez años, tal vez?
Es increíble que en una ciudad como Trujillo, que crece a pasos agigantados y donde abundan las nuevas construcciones, sus pistas estén en un perpetuo y deplorable estado. Por otro lado, demos gracias a la venida del Foro de Cooperación Internacional Asia Pacífico (APEC) en noviembre, en el que se invertirán 25 millones de soles en obras, y entre ellas, el parchado y refacción de las principales vías. Mientras tanto, no queda otra que sujetarse con fuerza de donde se pueda y, como dice la canción, esperar a que pase el temblor.

Mayo 2008
(Publicado en Dia Treinta)

3 comentarios:

Omar dijo...

Hay demasiados huecos, demasiados!

Lo peor es que hay huecos que tienen meses de meses y nunca los arreglan. Parece que esperan a que se hagan más grandes para poder gastar más en materiales de reparación y luego, como 'el presupuesto no alcanza', parcharlos 'como sea y como quede'.

Buen artículo!

Calo dijo...

andrea!!! deberias ir con tu carretilla con asfalto arreglando las pistas! jejeje o acer un hueco grandote frente ala municipalidad! jeje

yago_martinez dijo...

Trujillo, como todo el Perú, carece de una verdadera supervisión de sus autoridades. De igual modo, los ciudadanos han perdido totalmente el sentimiento de la solidaridad y se han enfrascado en el individualismo extremo. Las consecuencias: el aturdido día a día que viene cargado de ruidos, indiferencia, problemas y agresiones. Déjame felicitarte, en general, por el mejoramiento constante de tu narrativa y, en particular, por la forma en que abordaste el tema, por la relación entre los hechos y el problema y por hacer caso a gente experta y "soltarte las trenzas" a la hora de redactar. Sigue así, superándote a ti misma y manteniendo la calidad de tus textos.